Ser Lider
Cuando me dicen la palabra líder me imagino alguien que, desde lo alto de una montana y del medio de un halo de luz blanca, levanta sus manos y, con un disimulado orgullo, siente el aliento de la masa que le confirma su carácter.
Y creo que mi imagen no esta lejos de la realidad, aunque la descripción tenga ese carácter cinematográfico y una dosis de religiosidad, lo que puede estar bien o mal dentro de esa situación, es a quien se eligió como líder, porque la gente clama, y por cuanto tiempo lo hace.
El diccionario dice, con una alta dosis política, que líder es el “Jefe de un partido político, religioso, o de un grupo o sociedad” y siendo mas general como la “Persona o grupo de personas que ocupan el primer lugar entre las de su grupo”. Deja de lado los adjetivos y cualidades, y lo reserva a sus seguidores, quienes deben construir los liderazgos en base a su experiencia.
Los liderazgos en cualquier espacio son necesarios, porque son fuente inspiradora de lo que esta bien, y ayudan a recorrer un camino al que todos aspiran para mejorar su condición de ser humano, admitiendo en el otro cualidades y capacidades para conducir al grupo al destino común que se ha elegido.
Por ello los lideres sin sus seguidores o quienes lo aclaman, muchas veces sin saber porque, no son lideres, son meros aprendices que solo llegaran a serlo si cumplen con la regla de llenar las expectativas del grupo. Doble click para seguir leyendo
Es allí donde aparece un tema mas profundo, que involucra a las normas de convivencia y a la razón misma por la cual vivimos en sociedad. Saber que quiere el grupo, y la capacidad de reconocer cualidades de quien lo lidera, pudiendo no solo guiarlo hacia el camino elegido, sino que consiguiendo la admiración de todos.
Admirar y respetar por propia convicción a los lideres, fortalece los vínculos de una sociedad, y da basamento a un proceso histórico de reconocimiento natural y de continua imitación de los aciertos que llevan al progreso. Pero la admiración genuina no es eterna, ni gratis, necesita ser validada todos los días, con la permanente demostración de las correctas acciones, y no necesita de las falsas y largas adulaciones, a los que los “seudo lideres” generalmente recurren.
Pero para que ello ocurra la educación y formación de la mayoría surge fundamental, para comprender el modelo al que se aspira para un destino de bien común, y reconocer las capacidades de quienes, dentro del grupo, ayuden a cumplir con ese cometido ocupando el lugar del lideres.
Este espacio debe estar reservado a los mejores, sin importar otro aspecto mas que la capacidad que tengan para hacerlo, y la de poder concretar los objetivos que se le ha demandado y le impone su condición de líder.
Por lo tanto un grupo que no comprende, se equivoca, y esta expuesto a la mentira que lo llevara hacia un destino que nunca eligió y que esta lejos de beneficiarlo.
En el ámbito político y social se advierte con mayor claridad que lo que muchas veces “ beneficia a la sociedad” es en realidad la necesidad palmaria de un grupo que crea permanente nuevos paradigmas que no llevan a construir ningún modelo de sociedad competitivo, sino que son una serie de enunciados vacíos que sirven solo de guía a un grupo desordenado de voluntades.
En el campo económico ocurre algo similar donde conceptos muy arraigados en la sociedad, como “mercado”, “empresa”, “competencia”, etc., pasan a ser unas malas interpretaciones de lo que debe ser, y que son defendidos por lideres que se “autoproclaman” como empresarios, que mantienen un status quo para evitar competir por un verdadero liderazgo global, manteniéndose dentro de un pequeño espacio, que han creado, y no quieren perder.
Uno y otro se retroalimentan para que la continuidad no se rompa, y que el deseo de unos pocos, ignorado por la falta de “comprensión” de los “muchos”, sea quien construya un modelo de sociedad que nadie eligió, y que para sobrevivir se aísla cada vez mas.
